INVITACIONES

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¿A quién invitar a la boda?




Decidir a quién invitamos a nuestra boda no es tarea fácil. Hay que tener en cuenta el factor económico, familiar, sentimental, profesional y el grado de compromiso que existe con determinadas personas.







Primero tenemos que ponernos de acuerdo, novio y novia juntos, sin pasar por alto las intenciones de nuestros padres. Si ellos están participando en el financiamiento de la boda, desde luego que se sentirán con derecho a invitar a sus amigos y relacionados.


Es difícil que seis personas puedan ponerse de acuerdo, sobre todo cuando se involucran intereses diversos. Para evitar conflictos podemos procurar equilibrar la cantidad de invitados por parte del novio y de la novia. Algunas parejas dividen los invitados en cinco grupos: el grupo de los invitados de la familia del novio, el de la familia de la novia, los invitados del novio, los de la novia y los invitados de la pareja. Aunque esto no sea una fórmula mágica nos permitirá  iniciar el proceso.


Si tenemos padres divorciados, es posible que puedan surgir otros conflictos, sobre todo si entre ellos no se ha mantenido una relación cordial. Lo más aconsejable es que hablemos con ellos separadamente y les pidamos que hagan un esfuerzo para que podamos contar con la presencia de ambos. Debemos hacerles saber lo significativo de que ellos compartan con nosotros este día tan importante. Desde luego, tendremos que garantizarles cierta distancia durante el evento.


La boda además de ser un evento familiar es también un evento social. Cuando una persona es invitada a nuestra boda entiende que deseamos compartir con ella este momento especial. Es lógico que si alguien no es invitado y considera que merecía serlo, se sienta ofendido.


La mejor fórmula es que establezcamos criterios estrictos y nos apeguemos a ellos, sin hacer excepciones. Por ejemplo, si establecemos el criterio de que invitaremos a los compañeros de trabajo que comparten directamente con nosotros en la oficina, no podemos dejar fuera ni a uno sólo de ellos, porque definitivamente se sentirá agraviado.


Al final, lo más importante es que todos entendamos que tendremos que hacer concesiones hasta llegar a conformar el listado final de invitados.

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