VESTIMENTA - VESTIDOS DE NOVIA

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¿Qué opciones tengo para adquirir el vestido de novia?









Lo primero que debemos hacer, antes de salir en busca del vestido de novia, es realizar una búsqueda de diseños en revistas, en catálogos, en la web e ir recortando y anotando las referencias en nuestro diario, para así precisar nuestras preferencias.


Después debemos considerar cómo lo vamos a adquirir. Hay varias posibilidades entre las que podremos escoger, teniendo en cuenta las ventajas y desventajas de cada una.


1- Comprar nuestro vestido de novia en una tienda especializada.


Esta puede ser una opción cara, pero tiene la ventaja de que podemos probarnos varios modelos y consultar a los vendedores especializados que nos ayudarán a escoger el vestido ideal de acuerdo con nuestros gustos, nuestras preferencias ya establecidas y nuestro presupuesto.


2- Confeccionar el vestido a nuestra medida, por un diseñador de modas.


Esta puede ser una opción muy cara, pero si el presupuesto nos lo permite, es ideal porque podremos contar con la experiencia y asesoría de un diseñador que nos podrá confeccionar un modelo único y adecuado para nosotras.


Al tomar esta decisión debemos estar preparadas para un proceso largo ya que además de decidir el modelo, tendremos que seleccionar las telas y asistir a varias pruebas hasta que esté todo listo. En estos casos es conveniente que precisemos el tiempo que se demorará la confección y las veces que se requerirá de nuestra presencia. Además, es importante dejar desde el principio claramente definido en qué fecha se comprometen a entregárnoslo.


3- Utilizar un vestido prestado.


Cuando tenemos un familiar cercano o una amiga que está dispuesta a prestarnos su vestido de novia, podremos además de ahorrarnos un dinero, cumplir con parte de la tradición de utilizar en el día de la boda: “Algo nuevo, algo viejo, algo azul y algo prestado.”


Sin dudas, es una opción económica que sólo exigirá que el vestido esté confeccionado con telas de calidad, aunque tengamos el inconveniente de que haya que hacerle algunos ajustes, restauración o modificación para adaptarlo a nuestro estilo y nuestro tiempo.


4- Comprar nuestro vestido de segunda mano o usado.


Hay novias que deciden vender su vestido y si resulta el apropiado para nosotras, es una opción económica.


Tiene el inconveniente, igual que el vestido prestado, que quizás requiera de ajustes, adaptaciones y limpieza. Además, es preferible en estos casos que los invitados que asistieron a la boda de quien nos presta o vende el vestido, no sean los mismos que asistirán a la nuestra.


5- Alquilar nuestro vestido.


Esta es una opción muy práctica, aunque a veces no es tan económica como se cree.


Tenemos que considerar los ajustes que puedan requerirse, la limpieza que tal vez sea necesaria y la garantía de que el vestido que escojamos esté disponible para el día de nuestra boda.


6- Comprar nuestro vestido por Internet.


Esta es una alternativa que cada vez se utiliza más. Tiene la ventaja que podemos encontrar el vestido que deseamos a un buen precio, pero tiene el inconveniente que es posible que requiera ajustes o en el peor escenario, no nos quede bien cuando nos lo pongamos. Lo ideal es que podamos probarnos modelos similares para determinar bien la talla que nos queda y así garantizar la compra. Tengamos en cuenta que las tallas de los vestidos de novias son diferentes a las tallas de vestidos, blusas y faldas.



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