SERVICIOS - BIZCOCHO

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¿Cómo debe ser el bizcocho de boda?





























 
 
 
 

Los bizcochos de boda son una tradición que se ha mantenido hasta la actualidad, aunque con algunas variaciones al paso de los años.


Antiguamente, el bizcocho se confeccionaba totalmente comestible, hecho con mantequilla, harina, huevos, vainilla; relleno con una crema pastelera o fruta, y finamente decorado. Los novios, en el momento de partirlo, se colocaban junto a él, instante que se aprovechaba para la tradicional foto. El esposo colocaba su mano sobre la de ella sosteniendo la espátula o el cuchillo y juntos daban el primer corte. Como símbolo de la primera comida que comparten como esposos, él le daba un pedazo de bizcocho a ella, luego ella le daba a él y después les servían a los suegros.  


Con el tiempo, por las dificultades del traslado y de la conservación del bizcocho en el lugar de la recepción, se fue implantando la costumbre de decorar una mesa especial con un pastel de utilería. Este bizcocho cubierto con una pasta de azúcar se decora tan exquisitamente que parece una obra de arte. Algunas novias exigen que le incluyan una parte con masa verdadera para poder hacer el tradicional corte con su novio. Adicionalmente a esto, hay que ordenar la confección de los pasteles o bizcochos reales que son los que se repartirán a los invitados.


Escoger el dise ño y la decoración que esté acorde con el estilo y el motivo de la recepción no es algo simple. Los especialistas en esto nos mostrarán lo que ellos hacen y nosotras debemos llevarles el diseño que tenemos pensado en fotos o recortes para que juntos podamos llegar a uno definitivo.


Podemos escoger un bizcocho rectangular, redondo o hexagonal, adornado con flores de azúcar o naturales, con frutas, con cintas, con encajes o con combinaciones de texturas. Podemos hacerlo de varios pisos, superpuestos o separados con pedestales y hasta con iluminación adicional. Aunque el color clásico es el blanco, podemos encargarlo de cualquier color que combine con el resto de la decoración del salón: marfil, rosado, azul.


La tendencia actual es la preparación de una mesa de dulces. En ella podemos colocar bandejas con dulces individuales de diversa variedad o con combinaciones de bizcochos pequeños colocados a alturas diferentes. También podemos confeccionar con panquecitos diminutos la forma del clásico bizcocho de varios pisos. En esa mesa podemos hacer un derroche de creatividad decorativa y placentera al paladar, incluyendo hasta una fuente de chocolate con frutas y todo tipo de golosinas.


Además de la apariencia, tenemos que considerar el verdadero pastel que se va a comer, y escoger el sabor y la textura que tendrá. La masa la podemos preferir esponjosa o firme, y el relleno, acorde con ella. La cubierta puede hacerse de fondant que es una capa que se endurece y puede tener diversos sabores. Aunque ésta es la más empleada porque facilita la decoración y confección de figuras, podemos seleccionar otras con suspiro o merengue, con crema de mantequilla, con frutas glaseadas o con pasta de almendras.


La cantidad que ordenemos dependerá del número de invitados que hayan confirmado su asistencia, estimando que de ellos, un 30% no comerán del bizcocho y considerando que por cada 15 ó 20 personas se requiere una libra de masa.


Los precios varían en general dependiendo del tamaño, diseño, decoración y materiales que se empleen. Antes de decidirnos por una empresa específica preguntemos por esos detalles y  hagamos una prueba de las diferentes masas y rellenos que elaboran. Recordemos: no estamos buscando sólo belleza, sino también estamos requiriendo que lo que le ofrezcamos a nuestros invitados sea algo delicioso.



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