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Es importante que tengamos en cuenta que no todas las personas que invitamos a nuestra boda asistirán a ella. Generalmente sólo entre el 85% al 90% de los invitados van a la recepción y sólo el 70% de ellos asiste a la ceremonia.
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La idea de una mesa alargada donde todos se sientan alrededor de ella sólo es factible en una recepción muy familiar e íntima. Lo más generalizado es que en el salón se ubiquen mesas individuales, redondas o cuadradas, para seis, ocho o diez personas.
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Otra decisión es si vamos a compartir los bienes o no. Lo aconsejable en estos casos es que antes de llegar a un acuerdo estemos bien documentados de todas las consecuencias legales que existen sobre nuestros patrimonios.
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Después de uno o dos días de ese momento mágico en el que oímos de él la pregunta de si deseamos ser su esposa, surge otra pregunta básica que también tenemos que contestar ¿cuándo nos casamos?