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Antes de que nos involucremos en la planificación de la luna de miel, debemos conversar juntos sobre lo que realmente queremos hacer para esos días después de la boda. Tenemos que valorar las preferencias de los dos y entonces debemos ponernos de acuerdo.
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Lo más importante a la hora de escoger la tela es que ésta sea de nuestro gusto, que nos resulte agradable al tacto y que nos favorezca su caída. La mayoría de los vestidos tienen las telas trabajadas con incrustaciones de bordados en cristales, piedras ...
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Es importante que tengamos en cuenta que no todas las personas que invitamos a nuestra boda asistirán a ella. Generalmente sólo entre el 85% al 90% de los invitados van a la recepción y sólo el 70% de ellos asiste a la ceremonia.
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Es importante saber que no siempre el diamante más grande o el que más brilla es el más valioso. Por eso, para comprar uno de calidad y hacer una inversión que realmente valga la pena, tenemos que saber algunos detalles sobre ellos.