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El día de la boda lo más recomendable es mantenernos calmadas. Lo mejor es dormir bien la noche anterior, acostarnos temprano y levantarnos a la hora acostumbrada. Desayunemos generosamente y a media mañana tomemos un buen té para mantenernos relajadas.
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Después de uno o dos días de ese momento mágico en el que oímos de él la pregunta de si deseamos ser su esposa, surge otra pregunta básica que también tenemos que contestar ¿cuándo nos casamos?
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Si la boda no se realiza en la parroquia que le corresponde a la novia. Si uno de los contrayentes no es católico. Si se trata de un extranjero. Si la boda la va a realizar un sacerdote que no sea el párroco del lugar.
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Es importante saber que no siempre el diamante más grande o el que más brilla es el más valioso. Por eso, para comprar uno de calidad y hacer una inversión que realmente valga la pena, tenemos que saber algunos detalles sobre ellos.