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Lo primero que debemos hacer, antes de salir en busca del vestido de novia, es realizar una búsqueda de diseños en revistas, en catálogos, en la web e ir recortando y anotando las referencias en nuestro diario, para así precisar nuestras preferencias.
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A partir de este estimado de valores, comenzamos a realizar las cotizaciones pertinentes para establecer los precios finales de todo. Si los números estimados nos dejan sin aliento, entonces debemos comenzar a hacer los ajustes para reducir los gastos.
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Lo acostumbrado es que los novios y sus padres reciban a los invitados en la entrada del lugar. Esta línea de recibo es una vieja costumbre de cuando se hacía necesario presentar el resto de las dos familias y los amigos.
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Si la boda no se realiza en la parroquia que le corresponde a la novia. Si uno de los contrayentes no es católico. Si se trata de un extranjero. Si la boda la va a realizar un sacerdote que no sea el párroco del lugar.