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Cuando comenzamos los preparativos de nuestra boda, no contemplamos la posibilidad de que haya que suspenderla o aplazarla por algún motivo. A veces esto hay que hacerlo por razones muy considerables como una enfermedad o un accidente.
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Si la boda no se realiza en la parroquia que le corresponde a la novia. Si uno de los contrayentes no es católico. Si se trata de un extranjero. Si la boda la va a realizar un sacerdote que no sea el párroco del lugar.
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Muchas parejas nos sentimos indecisas ante la posibilidad de contratar o no a un profesional para que nos realice el video. Sin embargo, contar con un DVD de los pormenores del evento es algo maravilloso e invaluable.
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La idea de una mesa alargada donde todos se sientan alrededor de ella sólo es factible en una recepción muy familiar e íntima. Lo más generalizado es que en el salón se ubiquen mesas individuales, redondas o cuadradas, para seis, ocho o diez personas.