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Los novios nos ponemos mirándonos uno frente al otro, nos tomamos de las manos y decimos según escojamos convenientemente una de estas fórmulas: Yo, ...te quiero a ti..., como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas ...
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Lo acostumbrado es que busquemos una temática y sobre ella organicemos toda la actividad. Estos regalos se escriben en una lista que se coloca en algún establecimiento para que las invitadas puedan con facilidad escoger un presente que sea de nuestro agrado.
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Desde el mismo momento en que comenzamos a organizar la boda tenemos que precisar cómo queremos que sea la recepción. En la mayoría de los casos, el presupuesto con el que contamos es lo que determina nuestra decisión final.
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Cuando tomemos la decisión de casarnos debemos elegir si vamos a hacerlo ante Dios o sólo ante las autoridades administrativas. Esa elección dependerá, en la mayoría de los casos, de nuestras creencias religiosas.