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Es una opción muy favorable. Compartiendo los gastos es posible que nadie tenga que dejar en cero sus ahorros ni endeudarse con el uso excesivo de tarjetas de crédito o préstamos.
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Si las dos familias tienen el mismo nivel adquisitivo todo resulta muy fácil. Podrán optar por calcular todos los gastos y dividirlos a la mitad. Hay quienes deciden que cada cual pague el costo de sus invitados y los gastos de sus respectivos hijos.
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La mayoría de las tradiciones, costumbres y creencias nos han llegado a nosotras a través de nuestras abuelas y aunque carecen de veracidad, son ideas que han ido pasando de generación en generación basadas en los valores del matrimonio ...
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Si la boda no se realiza en la parroquia que le corresponde a la novia. Si uno de los contrayentes no es católico. Si se trata de un extranjero. Si la boda la va a realizar un sacerdote que no sea el párroco del lugar.