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Lo acostumbrado es que los novios y sus padres reciban a los invitados en la entrada del lugar. Esta línea de recibo es una vieja costumbre de cuando se hacía necesario presentar el resto de las dos familias y los amigos.
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Hoy en día los novios crean una lista con los regalos que desean recibir. Esto nos ofrece gran ventaja: nos evitamos recibir obsequios similares o algunos que no deseamos. La lista debemos ajustarla a las necesidades y características de cada cual.
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El día de la boda lo más recomendable es mantenernos calmadas. Lo mejor es dormir bien la noche anterior, acostarnos temprano y levantarnos a la hora acostumbrada. Desayunemos generosamente y a media mañana tomemos un buen té para mantenernos relajadas.
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Para ese día tan especial deseamos tener a nuestra disposición un vehículo a la altura del momento. No hay nada establecido sobre cómo debería de ser; podemos escoger el de nuestro padre, el de un amigo, un último modelo, un descapotable o una antigüedad.