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Es importante que tengamos en cuenta que no todas las personas que invitamos a nuestra boda asistirán a ella. Generalmente sólo entre el 85% al 90% de los invitados van a la recepción y sólo el 70% de ellos asiste a la ceremonia.
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Si la boda no se realiza en la parroquia que le corresponde a la novia. Si uno de los contrayentes no es católico. Si se trata de un extranjero. Si la boda la va a realizar un sacerdote que no sea el párroco del lugar.
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Preparar la luna de miel no difiere mucho de preparar un viaje cualquiera. Consultar con una agencia de viajes puede permitirnos encontrar lo que mejor se ajusta a nuestro presupuesto, pues generalmente ellas tienen ofertas muy atractivas.
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Después de un año de nuestra boda, podemos recordar ese momento de muchas maneras. Generalmente intercambiamos regalos, salimos a un elegante restaurante, nos hacemos el día especial. Si tenemos la posibilidad podemos irnos de "segunda luna de miel".