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Si las dos familias tienen el mismo nivel adquisitivo todo resulta muy fácil. Podrán optar por calcular todos los gastos y dividirlos a la mitad. Hay quienes deciden que cada cual pague el costo de sus invitados y los gastos de sus respectivos hijos.
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Para ese día tan especial deseamos tener a nuestra disposición un vehículo a la altura del momento. No hay nada establecido sobre cómo debería de ser; podemos escoger el de nuestro padre, el de un amigo, un último modelo, un descapotable o una antigüedad.
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Es una opción muy favorable. Compartiendo los gastos es posible que nadie tenga que dejar en cero sus ahorros ni endeudarse con el uso excesivo de tarjetas de crédito o préstamos.
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Después de escoger nuestro vestido y haber ayudado a nuestro novio a escoger su traje, tenemos que involucrarnos en la elección de los vestidos de los demás integrantes del cortejo. También están nuestros padres y madres y los niños que serán los pajes ...