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Después de un año de nuestra boda, podemos recordar ese momento de muchas maneras. Generalmente intercambiamos regalos, salimos a un elegante restaurante, nos hacemos el día especial. Si tenemos la posibilidad podemos irnos de "segunda luna de miel".
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El maquillaje para el día de nuestra boda debe ser lo más natural y discreto posible, evitando los tonos fuertes. Lo más recomendable es acudir a un maquillador profesional que sabrá interpretar nuestros gustos y sabrá resaltar nuestras facciones sin exagerar.
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Es posible que el vestido espectacular que usó nuestra mejor amiga no nos quede bien. Cada una de nosotras tenemos cosas que queremos disimular o resaltar. Escoger un modelo que nos favorezca es la tarea que requerirá de nosotras mucha búsqueda y paciencia.
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A partir de este estimado de valores, comenzamos a realizar las cotizaciones pertinentes para establecer los precios finales de todo. Si los números estimados nos dejan sin aliento, entonces debemos comenzar a hacer los ajustes para reducir los gastos.