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Desde el mismo momento en que comenzamos a organizar la boda tenemos que precisar cómo queremos que sea la recepción. En la mayoría de los casos, el presupuesto con el que contamos es lo que determina nuestra decisión final.
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Comencemos eligiendo la época del año en que deseamos casarnos: así determinamos el mes. Después consideremos el día de la semana que nos parece más apropiado y por último, consultando el calendario, fijemos el día.
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La música es el alma de la recepción y nos permitirá evocar en el recuerdo los mejores momentos de la celebración. Para seleccionar la música, debemos precisar con nuestros suplidores, qué queremos y qué no queremos que se oiga durante el evento.
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Es importante que tengamos en cuenta que no todas las personas que invitamos a nuestra boda asistirán a ella. Generalmente sólo entre el 85% al 90% de los invitados van a la recepción y sólo el 70% de ellos asiste a la ceremonia.