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Para ese día tan especial deseamos tener a nuestra disposición un vehículo a la altura del momento. No hay nada establecido sobre cómo debería de ser; podemos escoger el de nuestro padre, el de un amigo, un último modelo, un descapotable o una antigüedad.
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El color que emplearemos en las paredes, cortinas y mobiliario es muy importante. El color permite crear una atmósfera adecuada ya que cada uno se asocia a un determinado tipo de emoción y nos evoca sentimientos específicos.
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Además de champaña, cava, vinos espumosos, vinos blancos, tintos y rosados, en la celebración podemos ofrecer otras bebidas con alcohol y otras sin alcohol. Para poder complacer a todos, tendremos que contemplar también las bebidas muy ligeras.
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Antes de que nos involucremos en la planificación de la luna de miel, debemos conversar juntos sobre lo que realmente queremos hacer para esos días después de la boda. Tenemos que valorar las preferencias de los dos y entonces debemos ponernos de acuerdo.