-
Preparar la luna de miel no difiere mucho de preparar un viaje cualquiera. Consultar con una agencia de viajes puede permitirnos encontrar lo que mejor se ajusta a nuestro presupuesto, pues generalmente ellas tienen ofertas muy atractivas.
-
Si la boda no se realiza en la parroquia que le corresponde a la novia. Si uno de los contrayentes no es católico. Si se trata de un extranjero. Si la boda la va a realizar un sacerdote que no sea el párroco del lugar.
-
La decoración de la recepción dependerá del lugar y del tamaño del mismo, de la cantidad de invitados, de la hora en que se realizará la actividad, de cómo se ofrecerá la comida y del estilo de la boda.
-
Normalmente todas nos preocupamos por dejar testimonio fotográfico o en video de la ceremonia y de la recepción. Pero, ¿y los instantes felices que vivimos durante estos días que anteceden al matrimonio?