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Antes de que nos involucremos en la planificación de la luna de miel, debemos conversar juntos sobre lo que realmente queremos hacer para esos días después de la boda. Tenemos que valorar las preferencias de los dos y entonces debemos ponernos de acuerdo.
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En las tarjetas de invitación o de participación a una boda, siempre el encabezado indica las personas que están invitando o dando a conocer el evento. Lo más usual es que la invitación para una boda esté encabezada por los padres de los novios.
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Con el inicio de una música escogida para la ocasión, el cortejo comienza a avanzar por el pasillo de la iglesia dejando espacio suficiente entre ellos. El caminar debe ser lento, manteniendo un paso natural y sobre todo a un mismo ritmo.
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Debemos saber qué estilo es el que más nos agrada a nosotras y a nuestra pareja. Lo principal es determinar qué queremos lograr de nuestro hogar: sobriedad y moderación, lujo y suntuosidad, modernidad e innovación, serenidad y equilibrio, dinamismo y energía.