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La idea de una mesa alargada donde todos se sientan alrededor de ella sólo es factible en una recepción muy familiar e íntima. Lo más generalizado es que en el salón se ubiquen mesas individuales, redondas o cuadradas, para seis, ocho o diez personas.
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Esto nos otorga más libertad para tomar todo tipo de decisiones. Podremos irnos todos a la playa y hacer una celebración bien informal o cualquier otra cosa que nos dé ilusión, aunque quizás escandalice a unos padres tradicionales.
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La decisión de comprar estará dada a partir de si tenemos ahorros e ingresos suficientes para pagar la hipoteca, si no pensamos trasladarnos de ciudad en el mediano plazo y si las condiciones del mercado inmobiliario son favorables para respaldar la inversión.
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No hay reglas estrictas sobre cuál es el mejor vino, champaña o cava que podemos ofrecer en la recepción. Lo principal es pensar en nuestros invitados y seleccionar algo que pueda disfrutar la mayoría. Algunas sugerencias que podemos considerar son ...