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Si la boda no se realiza en la parroquia que le corresponde a la novia. Si uno de los contrayentes no es católico. Si se trata de un extranjero. Si la boda la va a realizar un sacerdote que no sea el párroco del lugar.
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Para ese día tan especial deseamos tener a nuestra disposición un vehículo a la altura del momento. No hay nada establecido sobre cómo debería de ser; podemos escoger el de nuestro padre, el de un amigo, un último modelo, un descapotable o una antigüedad.
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El día de la boda lo más recomendable es mantenernos calmadas. Lo mejor es dormir bien la noche anterior, acostarnos temprano y levantarnos a la hora acostumbrada. Desayunemos generosamente y a media mañana tomemos un buen té para mantenernos relajadas.
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En el sobre exterior acostumbramos escribir los nombres completos de los invitados anteponiendo a cada uno la palabra Señor, Señora o Señorita. Al invitar a una pareja de casados, podemos poner el nombre del esposo completo y agregar: "y Señora".