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Si algo crea problemas es el dinero... y una boda involucra mucho dinero. Por ello desde el principio debemos establecer las reglas claras sobre quién o quiénes pagarán qué cosas.
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Si las dos familias tienen el mismo nivel adquisitivo todo resulta muy fácil. Podrán optar por calcular todos los gastos y dividirlos a la mitad. Hay quienes deciden que cada cual pague el costo de sus invitados y los gastos de sus respectivos hijos.
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Esto nos otorga más libertad para tomar todo tipo de decisiones. Podremos irnos todos a la playa y hacer una celebración bien informal o cualquier otra cosa que nos dé ilusión, aunque quizás escandalice a unos padres tradicionales.
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Desde luego, todo el mundo conocerá la buena noticia, pero en primer lugar, nuestros padres deberán conocerla directamente de nosotros. Siempre resultará muy oportuno que organicemos un encuentro para propiciar ...