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Antes de que nos involucremos en la planificación de la luna de miel, debemos conversar juntos sobre lo que realmente queremos hacer para esos días después de la boda. Tenemos que valorar las preferencias de los dos y entonces debemos ponernos de acuerdo.
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El anillo que recibimos las novias como símbolo de nuestro compromiso, puede ser de diferentes materiales, estilos y piedras. Si queremos ser más innovadoras, podemos escoger un solitario en el que se luzca una piedra diferente al tradicional brillante.
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En las invitaciones donde se incluye la recepción se colocan las siglas RSVP (del francés Répondez S´il Vous Plaît) o S.R.C. (Se Ruega Contestar) en la parte inferior de la tarjeta, seguidas de un número telefónico.
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Se ha establecido la costumbre de buscar junto a la invitación la tarjeta con los datos de la lista de bodas y esto ha obligado a las parejas a incluirla. Algunas tiendas nos las facilitan. Si no, debemos confeccionarlas siguiendo el modelo de la invitación.