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Después de uno o dos días de ese momento mágico en el que oímos de él la pregunta de si deseamos ser su esposa, surge otra pregunta básica que también tenemos que contestar ¿cuándo nos casamos?
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La idea de una mesa alargada donde todos se sientan alrededor de ella sólo es factible en una recepción muy familiar e íntima. Lo más generalizado es que en el salón se ubiquen mesas individuales, redondas o cuadradas, para seis, ocho o diez personas.
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Normalmente todas nos preocupamos por dejar testimonio fotográfico o en video de la ceremonia y de la recepción. Pero, ¿y los instantes felices que vivimos durante estos días que anteceden al matrimonio?
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No todas somos expertas en vinos y bebidas destiladas, sin embargo ahora que estamos preparando nuestra recepción tendremos que visitar a los diferentes suplidores y determinar aquellas que distribuiremos en nuestra fiesta.