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Si algo crea problemas es el dinero... y una boda involucra mucho dinero. Por ello desde el principio debemos establecer las reglas claras sobre quién o quiénes pagarán qué cosas.
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Lo primero que debemos hacer, antes de salir en busca del vestido de novia, es realizar una búsqueda de diseños en revistas, en catálogos, en la web e ir recortando y anotando las referencias en nuestro diario, para así precisar nuestras preferencias.
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Como la iglesia no admite divorcio, si estamos realizando una segunda boda es porque a alguno de los contrayentes se le otorgó la Nulidad del Matrimonio anterior o es viudo o viuda. La ceremonia en estos casos es exactamente la misma.
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Si la boda no se realiza en la parroquia que le corresponde a la novia. Si uno de los contrayentes no es católico. Si se trata de un extranjero. Si la boda la va a realizar un sacerdote que no sea el párroco del lugar.