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Es una opción muy favorable. Compartiendo los gastos es posible que nadie tenga que dejar en cero sus ahorros ni endeudarse con el uso excesivo de tarjetas de crédito o préstamos.
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Normalmente todas nos preocupamos por dejar testimonio fotográfico o en video de la ceremonia y de la recepción. Pero, ¿y los instantes felices que vivimos durante estos días que anteceden al matrimonio?
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Esto nos otorga más libertad para tomar todo tipo de decisiones. Podremos irnos todos a la playa y hacer una celebración bien informal o cualquier otra cosa que nos dé ilusión, aunque quizás escandalice a unos padres tradicionales.
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La recepción es una fiesta que comienza cuando hacemos nuestra entrada al lugar con nuestro esposo. Hoy en día, el antiguo levantar de copas ha ido dando paso a un simple, pero muy emotivo agradecimiento de parte de los recién casados a todos los presentes.