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Lo acostumbrado es que los novios y sus padres reciban a los invitados en la entrada del lugar. Esta línea de recibo es una vieja costumbre de cuando se hacía necesario presentar el resto de las dos familias y los amigos.
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En el texto de las invitaciones sólo indicamos el nombre del lugar donde se realizará la ceremonia y la recepción. Una buena opción y a veces una muy necesaria, es que incluyamos un mapa de la parte de la ciudad para orientar a los invitados.
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Cuando la boda es civil no hay muchas exigencias en cuanto a la vestimenta, aunque debe respetarse la sobriedad y la sencillez. Recordemos que podemos lucir extremadamente elegantes sin necesidad de llevar exactamente un clásico traje de novia.
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Desde el mismo momento en que comenzamos a organizar la boda tenemos que precisar cómo queremos que sea la recepción. En la mayoría de los casos, el presupuesto con el que contamos es lo que determina nuestra decisión final.