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Para poder escoger a dónde ir de viaje de bodas, tenemos primero que conversar sobre qué tipo de luna de miel queremos. Esa es una decisión que tiene que tomar la pareja. Como todo lo demás, el dinero determina en gran medida sobre la decisión final.
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Si el vestido nos lo entrega una tienda especializada, un diseñador o una lavandería, debemos velar que nos lo den debidamente protegido y envuelto en abundante papel de seda. Lo más recomendable es que nos lo probemos días antes para revisarlo bien.
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Si uno de los miembros de la pareja tiene hijos, entonces éstos deberán ser los primeros en saber que habrá boda. A los menores debe quedarles muy claro que no van a ser ni olvidados ni abandonados.
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Es posible que el vestido espectacular que usó nuestra mejor amiga no nos quede bien. Cada una de nosotras tenemos cosas que queremos disimular o resaltar. Escoger un modelo que nos favorezca es la tarea que requerirá de nosotras mucha búsqueda y paciencia.