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Hay muchos métodos y para elegir el apropiado para nosotras debemos tener en cuenta la sensibilidad de nuestra piel, nuestra tolerancia al dolor, las características de nuestros vellos (cantidad y grosor), los costos y los beneficios de cada uno.
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Debemos saber qué estilo es el que más nos agrada a nosotras y a nuestra pareja. Lo principal es determinar qué queremos lograr de nuestro hogar: sobriedad y moderación, lujo y suntuosidad, modernidad e innovación, serenidad y equilibrio, dinamismo y energía.
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Cuando la boda es civil no hay muchas exigencias en cuanto a la vestimenta, aunque debe respetarse la sobriedad y la sencillez. Recordemos que podemos lucir extremadamente elegantes sin necesidad de llevar exactamente un clásico traje de novia.
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La tradición sigue siendo que el novio le regale un anillo de compromiso a la novia para dar fe que habrá boda pronto. Esta costumbre, que se remonta al siglo XV, sigue vigente. Usualmente, él lo compra y nos lo entrega en un momento propicio.