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El día de la boda lo más recomendable es mantenernos calmadas. Lo mejor es dormir bien la noche anterior, acostarnos temprano y levantarnos a la hora acostumbrada. Desayunemos generosamente y a media mañana tomemos un buen té para mantenernos relajadas.
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Si la actividad es muy informal, bastarían unas llamadas telefónicas. Pero si se quiere dejar constancia del momento podemos hacer invitaciones. Estas pueden tener diversos diseños y deben reflejar la temática de la despedida.
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Decidir a quién invitamos a nuestra boda no es tarea fácil. Hay que tener en cuenta el factor económico, familiar, sentimental, profesional y el grado de compromiso que existe con determinadas personas. Algunas parejas dividen los invitados en 5 grupos ...
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Debemos saber qué estilo es el que más nos agrada a nosotras y a nuestra pareja. Lo principal es determinar qué queremos lograr de nuestro hogar: sobriedad y moderación, lujo y suntuosidad, modernidad e innovación, serenidad y equilibrio, dinamismo y energía.