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Con el inicio de una música escogida para la ocasión, el cortejo comienza a avanzar por el pasillo de la iglesia dejando espacio suficiente entre ellos. El caminar debe ser lento, manteniendo un paso natural y sobre todo a un mismo ritmo.
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La música es el alma de la recepción y nos permitirá evocar en el recuerdo los mejores momentos de la celebración. Para seleccionar la música, debemos precisar con nuestros suplidores, qué queremos y qué no queremos que se oiga durante el evento.
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Cuando tenemos invitados que vienen de otras ciudades o de otros países hay que ofrecerles facilidades para que encuentren alojamiento durante su estadía. Lo ideal sería que nosotros cubriéramos sus gastos, pero eso puede resultar muy costoso.
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Desde luego, todo el mundo conocerá la buena noticia, pero en primer lugar, nuestros padres deberán conocerla directamente de nosotros. Siempre resultará muy oportuno que organicemos un encuentro para propiciar ...