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La idea de una mesa alargada donde todos se sientan alrededor de ella sólo es factible en una recepción muy familiar e íntima. Lo más generalizado es que en el salón se ubiquen mesas individuales, redondas o cuadradas, para seis, ocho o diez personas.
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Los bizcochos de boda son una tradición que se ha mantenido hasta la actualidad. Antiguamente, el bizcocho se confeccionaba totalmente comestible, pero con el tiempo se fue implantando la costumbre de decorar una mesa especial con un pastel de utilería.
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Lo acostumbrado es que los novios y sus padres reciban a los invitados en la entrada del lugar. Esta línea de recibo es una vieja costumbre de cuando se hacía necesario presentar el resto de las dos familias y los amigos.
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Lo básico en una habitación es la cama con su espaldar, las mesitas de noche y un tocador con espejo. Opcionalmente podemos incluir un mueble con gavetas, un baúl y hasta un sillón. Generalmente se coloca un televisor para disfrutar de los programas favoritos.