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La decoración de la recepción dependerá del lugar y del tamaño del mismo, de la cantidad de invitados, de la hora en que se realizará la actividad, de cómo se ofrecerá la comida y del estilo de la boda.
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Si nuestra boda no es en la ciudad porque la realizaremos al aire libre, en el campo o en la playa, entonces nuestro vestido debe estar acorde con el ambiente escogido. El ramo, los adornos del cabello, los zapatos, todo debe ser apropiado para el lugar.
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Después de un año de nuestra boda, podemos recordar ese momento de muchas maneras. Generalmente intercambiamos regalos, salimos a un elegante restaurante, nos hacemos el día especial. Si tenemos la posibilidad podemos irnos de "segunda luna de miel".
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Cuando tomemos la decisión de casarnos debemos elegir si vamos a hacerlo ante Dios o sólo ante las autoridades administrativas. Esa elección dependerá, en la mayoría de los casos, de nuestras creencias religiosas.