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Lo acostumbrado es que los novios y sus padres reciban a los invitados en la entrada del lugar. Esta línea de recibo es una vieja costumbre de cuando se hacía necesario presentar el resto de las dos familias y los amigos.
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Si el vestido nos lo entrega una tienda especializada, un diseñador o una lavandería, debemos velar que nos lo den debidamente protegido y envuelto en abundante papel de seda. Lo más recomendable es que nos lo probemos días antes para revisarlo bien.
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Las normas de cortesía dictan que se puede agradecer por un presente recibido ya sea personalmente o con una simple llamada. Sin embargo, se ha establecido la costumbre de que enviemos una tarjeta de agradecimiento a todos los que nos hicieron un regalo.
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Durante la ceremonia, la música da un toque espectacular, romántico, solemne y exclusivo. Escoger la música es algo muy personal. Hay un gran repertorio de donde podemos seleccionar aquellas piezas que más nos agraden y con las que más nos identifiquemos.