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Para poder escoger a dónde ir de viaje de bodas, tenemos primero que conversar sobre qué tipo de luna de miel queremos. Esa es una decisión que tiene que tomar la pareja. Como todo lo demás, el dinero determina en gran medida sobre la decisión final.
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Antes de que nos involucremos en la planificación de la luna de miel, debemos conversar juntos sobre lo que realmente queremos hacer para esos días después de la boda. Tenemos que valorar las preferencias de los dos y entonces debemos ponernos de acuerdo.
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El maquillaje para el día de nuestra boda debe ser lo más natural y discreto posible, evitando los tonos fuertes. Lo más recomendable es acudir a un maquillador profesional que sabrá interpretar nuestros gustos y sabrá resaltar nuestras facciones sin exagerar.
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Debemos saber qué estilo es el que más nos agrada a nosotras y a nuestra pareja. Lo principal es determinar qué queremos lograr de nuestro hogar: sobriedad y moderación, lujo y suntuosidad, modernidad e innovación, serenidad y equilibrio, dinamismo y energía.