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La idea de una mesa alargada donde todos se sientan alrededor de ella sólo es factible en una recepción muy familiar e íntima. Lo más generalizado es que en el salón se ubiquen mesas individuales, redondas o cuadradas, para seis, ocho o diez personas.
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Las uñas y las manos son objeto de observación durante la boda, incluso hasta son fotografiadas: con el anillo, con el ramo o entrelazadas con las de nuestra pareja. Las manos no podemos olvidarlas, ellas también requieren de nuestro cuidado diario.
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Durante la ceremonia, la música da un toque espectacular, romántico, solemne y exclusivo. Escoger la música es algo muy personal. Hay un gran repertorio de donde podemos seleccionar aquellas piezas que más nos agraden y con las que más nos identifiquemos.
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No todas somos expertas en vinos y bebidas destiladas, sin embargo ahora que estamos preparando nuestra recepción tendremos que visitar a los diferentes suplidores y determinar aquellas que distribuiremos en nuestra fiesta.